Me duelen huesos, músculos y articulaciones

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Todos tenemos la percepción de que nuestro cuerpo es completamente simétrico, pero no hay nada más alejado de la realidad. El cuerpo tiene un lado dominante, que suele ser más grande que el otro y en el cual la fuerza está más desarrollada.

 

Con la marcha y la postura sucede algo similar; caminamos poniendo más apoyo en una de las dos piernas, balanceamos el cuerpo girándolo hacia al lado derecho o izquierdo, y al ponernos de pie llevamos la cabeza en un ángulo anterior o posterior; no la mantenemos centrada, alineando las orejas con los hombros, como debería ser.

Nuestros hábitos de postura y marcha pueden deberse a compensaciones que hace el cuerpo para evitar o disminuir el dolor en los huesos, los músculos y las articulaciones. El organismo está tan perfectamente diseñado que es capaz de alterar su estructura para evitar malestares.

Sin embargo, cuando estas alteraciones persisten, el cuerpo puede llegar a sobrepasar su límite de respuesta, y es entonces cuando se genera la enfermedad, con la cual se aumenta la intensidad del dolor en diversas áreas. Es posible, entonces, que este proceso sea el culpable de las molestias que experimentas en este momento.

La medicina osteopática busca el origen del dolor y corrige las alteraciones estructurales encontradas, mediante diversas técnicas manuales, generando un impulso en el cuerpo para que complete su proceso de autocuración.