El arte de la osteopatía visceral

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En el cuerpo, las vísceras no flotan en el vacío, sino que se encuentran adheridas a las paredes interiores del abdomen, y también están conectadas entre si por diversos medios de unión. Así, una afectación visceral genera un daño colateral en una zona de la piel, una parte ósea, un grupo de músculos y algunos vasos sanguíneos.

 

En nuestra cultura reconocemos que algo es de tipo visceral cuando surge desde lo profundo de nuestro ser, y esto no está tan alejado de la realidad. Las vísceras y sus enfermedades se relacionan con asuntos psicosomáticos, es decir, nuestras emociones también alteran su correcto funcionamiento.

La osteopatía visceral se encarga de resolver problemas relacionados con los órganos y las vísceras, lo que puede mejorar el dolor de las zonas dorsal, lumbar y pélvica, por las relaciones anatómicas anteriormente mencionadas.  El médico osteópata puede manipular las vísceras a través de diferentes técnicas que tienen como propósito mejorar el flujo sanguíneo, la movilidad y motilidad de cada órgano.

Este arte se usa en el tratamiento de enfermedades gastrointestinales, como estreñimiento, colon irritable, cólicos menstruales y reflujo; también es útil en el manejo de dolores de espalda, muscular, de cabeza, esguinces, escoliosis, tendinitis, hernias, mareos y vértigos, ciática, entre otros.